
Cuando eres independiente, la elección de un lugar donde ofrecer tus servicios es básica. Si bien el hotel es siempre la mejor opción, existen también quienes optan por atender a sus clientes en sus propios departamentos. Ambos tienen sus pros y sus contras, y será lo que procederemos a analizar el día de hoy.
El atender en departamento, de entrada, evita que tengas que desplazarte, además de dar un valor agregado al cliente, quien no requiere gastar en un hospedaje. Del mismo modo, tienes todo a la mano, de forma que puedes agregar disfraces o aditamentos sin necesidad de cargarlos en todo momento.
Por otro lado, implica un límite a tu vida personal, pues no puedes dividir tus actividades personales de las laborales. Por otro lado, los vecinos pueden ser en extremo curiosos, y acabarían sospechando tu labor. Y por último, es el hecho de dejar entrar desconocidos a tu casa, algo bastante riesgoso.
En el hotel, le das oportunidad al cliente de elegir lugares accesibles para él. Tienes más control del tiempo, ya que puedes dejar el cuarto tras el servicio sin preocuparte porque el cliente se quede un rato más. Además, sabes que no tendrás que ocuparte de como luzca el lugar, ni que tan desarreglado quede después. Además, es la opción perfecta para cuando aún eres hija de familia o estés ya casada.
Por otro lado, te obliga a movilizarte, es un gasto más para el cliente y, a menos que hayas visitado antes esa instalación, no sabes realmente que clase de lugar será o los servicios que ofrece hasta no estar adentro del mismo.
Una tercera opción, pero que desafortunadamente no está al alcance de muchas, es el rentar un departamento sólo para trabajo. Si bien tiene varias ventajas, a la larga es un gasto mayor del que realmente podemos obtener del mismo.
Analiza las opciones y elige que es lo que más te conviene, sopesando variables como seguridad, practicidad, costo y comodidad. Seguramente darás con la mejor oferta posible.
Nuestros visitantes comentan