Pocas mujeres han tenido una vida tan novelesca como Graciela Olmos, más conocida como La Bandida, y que ha sido una de las administradoras de prostíbulos más famosas de México. Soldadera durante la Revolución, y durante ese tiempo, fue compositora de canciones tan célebres como El Siete Leguas, Benjamín Argumedo, Corrido de Torreón, Corrido de Durango o La Enramada. Tras enviudar, se dedicó a contrabandear licor nacional a los Estados Unidos, en donde conoció al mismo Al Capone. En 1933, funda su primer burdel, en donde llegó a tener hasta 100 mujeres, en una casa increíblemente elegante. Ella solía contratar a muchos jóvenes valores para que cantaran en su local, y se dice que gracias a sus conexiones, llevó a la fama a más de uno, como José Alfredo Jiménez, Álvaro Carrillo y Cuco Sánchez. Sus clientes eran desde las personas más humildes, hasta importantes personalidades de la época, por lo que rara vez tuvo problemas con las autoridades. La vida de esta mujer fue tan extraordinaria, que cuesta trabajo creer que fue completamente real.

Nuestros visitantes comentan