Aunque para efectos prácticos, una dominatrix es una trabajadora sexual, sus servicios no siempre incluyen el coito, y en algunos casos ni siquiera otras formas de estimulación sexual. Generalmente, lo que el cliente busca es ser humillado, sentir el dominio de una mujer, y para muchos de ellos ese placer es suficiente. Sin embargo, cada cliente será diferente, y lo que busca cada uno de ellos será muy diferente.
Lo usual es negarle durante buena parte de la sesión, toda posibilidad de placer, incluso la masturbación, y limitar las posibilidades de él de tocarte. Según avance, puedes darle la oportunidad de autosatisfacerse viéndote, o puedes en algunos casos masturbarlo tú. Pero lo que debes de tener en cuenta es que, no importa hasta donde llegues, tú siempre tendrás el dominio, y debes de controlar todo a cada segundo, dejando clara tu autoridad.
El límite al que ambos esperan llegar, se establece desde el principio, antes de entrar en caracter, y si bien puedes pretender negarte, o hacerlo rogar – de hecho es lo ideal – debes de cumplir con los límites establecidos, pues hablamos de un contraro. Con eso en mente, es un hecho de que tu cliente dejará el lugar totalmente satisfecho.

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