Es un hecho indudable que, cualquier persona que se dedique a una actividad comercial, lo hace buscando obtener una ganancia. Sin embargo, para que exista ésta, tiene primero que hacerse un cálculo de lo que debe de gastarse para poder ofrecer el producto al consumidor final. Si la ganancia no supera este gasto inicial, entonces el negocio está destinado al fracaso.
Este gasto requerido para poder echar a andar un negocio, se le conoce como costo o inversión, y es el primer elemento que debe de tenerse en cuenta al planear el balance de un negocio. Desafortunadamente, dado que el sexoservicio es algo difuso en este aspecto, los cálculos pueden ser algo difìciles de delimitar.
Primero que nada, considera gastos como el teléfono celular, transportes, anuncios y todas las cosas directamente relacionadas con tu labor. Una vez delimitadas, pasa a las secundarias, ésto es, lo que requieres para tu labor, pero que utilizas en la vida diaria. Aquí se incluye gimnasio, zapatos, vestido y maquillaje. Excluye los trajes que sólo puedes usar en el servicio, y los disfraces para perfiles, pues esos sólo tienen uso en el trabajo.
Suma primero todos los gastos que son sólo para el trabajo, y por separado, suma los que también usas para la vida diaria. Ese segundo grupo, divídelo entre dos, y suma ese resultado al primero. Tendrás entonces tu inversión total de trabajo.
Obviamente, este punto no es exactamente claro, pues existe la llamada inversión inicial, y la continuada, ambas que deben de verse por separado. Sin embargo, para no hacerlo demasiado complicado, las analizaremos en una ocasión posterior, pues es indispensable conocerlo para poder manejar tus finanzas de una forma conveniente y, sobre todo, redituable.

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