Ioan Clamparu, buscado en toda Europa por manejar una de las redes más grandes de este continente, recibió una condena de treinta años por aborto forzado, corrupción de menores y trata de personas. El criminal, conocido con el nombre de Cabeza de Cerdo, contaba con una red de poco más de 600 mujeres, casi todasde nacionalidad rumana, a las que convencía para trabajar prometiéndoles todo tipo de empleos en España, para después obligarlas a prostituirse. Una buena parte de ellas eran menores de edad, y a muchas de ellas se les forzaba a abortar en caso de quedar embarazadas.
El fugitivo se entregó a finales del año pasado, gracias a lo cual consiguió una condena bastante pequeña en comparación a lo que era de esperarse. Muchas de las mujeres que trabajaban con el fueron repatriadas a sus naciones de origen, aunque algunas de ellas están aún por resolver su situación.
La trata de personas sigue siendo un problema real, a la que cualquier mujer está expuesta. Por ello, es conveniente que tengas mucho cuidado mientras trabajas, y desconfiar de ofertas de este tipo.

Nuestros visitantes comentan