Como ya hemos mencionado anteriormente, parte del encanto de la girl next door es el dar al cliente la ilusión de estar con una chica común y corriente, jugando un poco con la fantasìa de la conquista. Sin embargo, ésto plantea el problema del profesionalismo, pues una actitud demasiado experimentada puede romper la ilusión. La pregunta aquí es ¿Es necesario fingir ignorancia? La respuesta es si y no.
Es un hecho de que, en la actualidad, la mujer promedio tiene una vida sexual activa y variada, por lo que es perfectamente posible que conozca algunos secretos y tenga ciertas habilidades. Por ello, el demostrar el conocimiento suficiente para que un hombre se sienta a gusto y halagado, es perfectamente posible. La cuestión es, más bien, no parecer profesional. El secreto está que, incluso si tienes una rutina planeada, parezca lo más espontaneo posible. Pequeños detalles como pensar algunos segundos ¿Qué hacemos ahora?, o algunas risas juguetonas mientras haces algo, pueden marcar la diferencia. Una actitud demasiado estudiada, o una sensualidad teatral, pueden ser muy eficaces con una escort, pero en la girl next door, mata la lusión.
Claro está, aquí el deseo del cliente pesa mucho: Si está buscando una chica que realmente parezca inexperta, a la que el pueda jugar a “enseñarle”, puedes pretender saber un poco menos. Pero eso tiene también su dificultad, por lo que lo veremos con calma en otra entrada.










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