Durante la década de los setentas, la policía de Tokio comenzó a enfrentarse a un nuevo problema, llamado sukeban (スケバン) que se traduciría como muchacha delincuente. Usualmente, eran bandas femieninas que se dedicaban a delitos menores como graffitti, robo en tiendas y vandalismo, pero que eran muy generalizadas. Al final, el término pasó al uso popular, y de ahí, al manga, en donde adquirió un cariz muy diferente.
En ese medio, el nombre pasó a describir a chicas que combinaban elementos de violencia con imágenes inocentes. Podía ser desde chicas con vestido conservador, portando una espada, hasta colegialas con los nudillos vendados y rodilleras. Las combinaciones son infinitas, siempre y cuando caiga en esos dos extremos. Trajes como monjas, colegialas, meidos, mikos o cualquier otra variación. Si bien una katana u otra arma es muy usual, para caracterizarte, no es necesario. Una muñequera de cuero, nudilleras, vendajes, prendas rasgadas o una banda en la cabeza es suficiente. Lo más importante es la actitud. Mirada dura y fría, que realmente sugiera que se trata de alguien peligroso.
Este perfil es muy popular entre las otaku-gals, aunque es muy poco conocido con ese nombre. Para muchos clientes, seguramente será un estímulo muy importante.










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