La postura de la samaritana es quizá una de las más delicadas de todos los perfiles. Básicamente, eres un hombro en el que el hombre puede llorar, y desahogar sus problemas. Pero del mismo modo, eres también una sexoservidora, y es lógico que tu cliente busque también una liberación física. La pregunta aquí es ¿Es necesario llegar al coito en esta categoría? Como en todo, no existe una sola respuesta.
Primeramente, hay que hacer notar que una no es una psicóloga ni una profesional de apoyo, por lo que lo único que se puede hacer es escuchar y confortar. Para muchas personas, el sexo es una forma de liberar tensión, sacar energías acumuladas y, en ocasiones, enfocar la agresividad en una forma constructiva. Esto es algo que no pueden hacer con una psicóloga, por lo que es para ellos un plus muy atractivo.
Por otro lado, recuerda que, en algunas ocasiones, parte de su problemática está en cierta inseguridad sexual, por lo que el tratar de probarse, o de liberar su deseo en un ambiente sin presiones, es parte de lo que está requiriendo. En ese caso, el coito es incluso parte del proceso, pues el poder realizarlo dentro de ese ambiente es, hasta cierto punto, reparador.
En otros casos, es posible que tu cliente realmente se sienta satisfecho sólo con ser oído, y quizá sólo algunas forma de sexo más leves como besos y toques leves. En ese caso, puedes incluso hacerle un pequeño descuento, dependiendo claro de cuanto tiempo lo hayas escuchado, pues este punto es importante.
Lo mejor es, que, en caso de duda, dejes que sea el mismo cliente quien tome la decisión. De hecho, es recomendable que ni siquiera le preguntes si lo desea, para que no se sienta presionado. Sin embargo, si sientes que lo está deseando, pero esté teniendo dudas sobre atreverse, puedes dar el primer paso. Como siempre, aplica el sentido común, y con eso será suficiente para tomar una decisión adecuada.










Nuestros visitantes comentan