El sexoservicio no es para todos

1 08 2014

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En una entrada anterior, hablamos de como no todas las mujeres podían ser prostitutas, pues se necesitaba una cierta condición emocional, así como una formación mental muy definida, para poder dedicarse a este oficio sin generar un conflicto interno. La cuestión es que, si bien el rango es más amplio en el hombre, existen efectivamente algunos que, bajo ninguna circunstancia deben de acudir con una prostituta, sin importar que tan profesional sea ésta.

De entrada, se trata de hombres que tienen una idea muy establecida de la sexualidad, en donde se le relaciona de manera muy cercana con la obligación y la responsabilidad. Sienten que el sexo o es algo sucio, o se trata de algo exageradamente personal, que los compromete demasiado. Si bien de entrada alguien así nunca pensaría ir con una sexoservidora, en el caso de que se atreviera, la culpa sería demasiada, y puede que tarde meses en poder superarlo, y aún así, no lo logrará por completo.

Eso no hace peor o mejor a un hombre, simplemente es una formación diferente, pero como tal, debe de respetarse y tomarse como parte de tu forma de ser. Si bien cierto nerviosismo y culpa es normal en muchos hombres, si la sensación es muy fuerte, o realmente lo percibes como algo demasiado malo, es mejor que no lo hagas. Si bien tu placer es necesario, tu estabilidad emocional lo es más.





Los buenos modales de un cliente

2 06 2014

Brille
Si bien la sexoservidora, como toda prestadora de servicios, tiene la obligación de darle al cliente un trato amable y servicial, lo cierto es que se espera siempre que las cosas sean recíprocas. Si bien en teoría la prostituta es la que debe de mantener su actitud a pesar de la postura que pueda tener el cliente, también son seres humanos, y un trato amable hará que su trabajo resulte más fácil.

Si bien un hombre que es prepotente lo será en todos los niveles, la mala fama que tiene el sexoservicio hace que muchos se sientan con más derecho a ello en este caso, lo cual no es así. Recuerda que tus modales son un reflejo de tu educación, y dice mucho del tipo de persona que eres, por lo que ser atento con una persona, y en especial si te está prestando un servicio que tú requieres, es una muestra de una gran calidad humana, algo que desafortunadamente se está perdiendo.

Incluso haciendo a un lado la cuestión de pura urbanidad, recuerda que si te vuelves cliente frecuente de alguna sexoservidora, un buen trato se verá reflejado en una mejor atención, que al final es lo que tú esperas. Así que incluso como inversión, los buenos modales convienen.





Contratar una prostituta ¿Es para perdedores?

11 03 2014

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Una de las leyendas más usuales alrededor de los clientes de las prostitutas, es quienes recurren a ellas son perdedores, incapaces de conseguir una mujer por ellos mismos, y que pagar por sexo es la única forma en que pueden desahogarse. Esto no es del todo cierto, y si bien realmente existen casos de este tipo, son menos de lo que podríamos imaginar.

En la gran mayoría de los casos, quien acude a una prostituta es una persona que tiene una pareja estable, pero que por algún motivo está buscando algo nuevo. Ya sea el cumplir alguna fantasía que no puede realizar con ella – o que no se atreve a pedirle – o simplemente busca un momento de placer, sin tener que engañar a una mujer para llevársela a la cama.

En otros casos, pueden ser personas que pasaron por un rompimiento o un momento sin pareja, y desean sólo dejar salir la tensión sexual sin comprometerse aún. En general, puede tratarse de cualquier hombre, que simplemente necesita llenar una necesidad de su cuerpo, y encuentra una forma de hacerlo sin comprometerse.

Al final, no te limites por lo que la gente pueda pensar de ti, simplemente disfruta de lo que el momento te ofrezca, sin pensar en lo que la gente juzgará de ti.





Clientes insatisfechos

13 01 2014

Bad-Sex

Si bien en Agencia Ishtar buscamos crear una conciencia de compromiso y calidad en nuestras afiliadas, al final ellas siguen siendo trabajadoras independientes, por lo que es posible que no todas ellas adquieran la misma vocación de servicio. Por ello, es poco probable, pero posible, que alguna de nuestras chicas no sean lo que esperas ¿Qué es lo que puedes hacer?
Primero que nada, recuerda que son trabajadoras independientes, por lo que nosotros como agencia no podemos hacernos responsables de sus servicios. Sin embargo, dado que no podemos, por simple ética, anunciar a alguien que no cumple lo que ofrece, te pediríamos que nos hicieras llegar tu descontento. Nosotras escucharíamos la segunda versión, y si lo consideramos conveniente, retiraríamos su anuncio. Del mismo modo, podemos instarla a que se ponga en contacto contigo y lleguen a un arreglo, pero sólo como sugerencia, pues por nuestra misma postura no podemos obligarla, aunque eso puede ser motivo de retiro de publicidad.

Un punto importante de la agencia es que, así como hay clientes cuya molestia es justa y válida, muchos otros sólo buscan perjudicar a  chicas que hacen bien su trabajo, por lo que nos reservamos el derecho de retirar o no a la prostituta según evaluemos el caso. Por ésto mismo, cualquier reclamación que use palabras altisonantes u ofenda directamente a la implicada no será atendida. Si te limitas a narrarnos los hechos tal y como pasaron, y nos das elementos de juicio, será más fácil lograr algo en claro.





¿Cuándo no conviene que acudas a servicio?

16 10 2013

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Como ya hemos mencionado en otras ocasiones, el acudir con una sexoservidora generalmente no involucra ningún problema, siempre y cuando se esté perfectamente consciente de lo que se está buscando. Sin embargo, como en todo, habrá ciertas ocasiones en que no es conveniente buscar un servicio de este tipo, más que nada por las características que tenga el cliente en ese momento, y que pueden hacer que un servicio, no importa que tan profesional sea la chica, resultará más perjudicial que benéfico. Los momentos en los que es mejor buscar otra salida son varios, pero aquí te presentaremos los más usuales.

  • Depresión crónica: Aquí hay que distinguir cuidadosamente entre un periodo depresivo, y una situación crónica. En una situación normal, un servicio con una buena sexoservidora puede levantárte el ánimo. Pero si tienes varios días en esa situación, puede resultar perjudicial. Lo mejor es acudir a un profesional por ayuda de inmediato.
  • Necesidad romántica: A veces, si tienes varios meses sin pareja se hace necesario un poco de sexo, y la visita a una prostituta te ayudará, o también si te sientes solo y buscas algo de compañía. Pero si lo que requieres es algo de cariño, lo mejor es no acudir, pues eso sólo aumentará la sensación.
  • Mientras estés molesto: Si tu pareja u otra mujer te hizo algo, lo mejor es no acudir con una prostituta, a menos que estés 100 % seguro que estás controlado. De otro modo, sólo estarás difiriendo tu enojo hacia otra mujer, y en un arranque, puedes lastimar física o emocionalmente a alguien que no tiene responsabilidad en el problema.
  • Si te sientes culpable: El acudir con una prostituta no es un motivo de culpa por sí mismo, pero si en ese momento no te sientes emocionalmente estable, la sensación se acumulará con aquella que originalmente llevabas.
  • Bajo los efectos del alcohol: Por obvias razones.
  • Si te sientes enfermo: Esto por dos motivos, pues el contacto directo con la chica hace que ciertos males, incluso un catarro, sea más fácil de contagiar. Por otro, te expones a empeorar durante el servicio, lo que implicaría graves problemas tanto para la chica como para ti.

Siguiendo estos puntos, y utilizando el sentido común, puedes estar seguro que disfrutarás el servicio que tomes al máximo.





Tratando de impresionar

14 08 2013

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Para el varón, el acto sexual no es sólo una forma de obtener placer, sino que es ocasión de demostrar su masculinidad, ya sea haciendo gala de su cuerpo desnudo, su impresionante miembro viril, o su excelente desempeño como amante. El problema es que no todos los hombres pueden estar a la altura de las circunstancias, pero nada les impide el intentarlo.

el cliente promedio de una prostituta, suele pasar por alto el hecho de que está pagando por un servicio, y que por tanto, puede centrarse en disfrutarlo, haciendo a un lado todo lo demás. Claro está la cortesía y el respeto hacia la servidora seguirán siendo elementales, pero no es necesario quedar bien con ella pues, a fin de cuentas, está haciendo su trabajo. Claro está, no es sencillo hacer a un lado la presión social de siglos, e inconscientemente uno intentará demostrar que es un amante de primera, más sumado a la falsa apreciación que sólo los perdedores necesitan acudir a una prostituta.

Así que, cuando contrates un servicio, concéntrate sólo en pasarla bien, no te pongas a pensar si llegas al orgasmo muy pronto, si ella te encuentra atractivo, o si estás a la altura de sus expectativas. A fin de cuentas, estás pagando por ello, y estás en todo tu derecho en concentrarte sólo en ti.





El respeto al cliente

13 06 2013

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Una de las cosas por las que más hemos abogado dentro de esta agencia, es el respeto al oficio, y a las mujeres que lo ejercen. Pero obviamente, no se puede exigir lo que no se está dispuesto a dar, por lo que cada uno de los clientes es visto desde una perspectiva abierta y comprensiva. A diferencia de lo que pueden encontrar con otras sexoservidoras, nuestras afiliadas entienden las necesidades de cada hombre, lo ven como una persona y, en especial, nunca los juzgan.

De la misma forma en que ha la prostituta se le ha denigrado a lo largo de los años, los hombres que acuden a este tipo de servicios han sido también estigmatizados. La gama va desde llamarlos perdedores, que sólo pueden conseguir sexo pagando por él, hasta pervertidos que buscan a estas trabajadoras para realizar actos depravados, que no podrían hacer con ninguna otra mujer. Nosotras, por nuestra parte, sabemos que son varones comunes y corrientes, que buscan un desahogo sexual, y que viene a que se les proporcione. Al final, somos de la filosofía de que, si queremos que se nos trate de manera digna, debemos de empezar por hacerlo con aquellos con quienes laboramos. Así que sé bienvenido.








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