La salud mental en la dominatrix

20 12 2013

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Contra lo que pudiese parecer, una dominatrix dbe de ser alguien emocionalmente muy centrada, pues su trabajo requiere que maneje una serie de emociones realmente extremas, y que pueden ser peligrosas si no se saben controlar. Por ello, debemos de romper uno de los mitos que están demasiado extendidos al hablar de esta categoría, y es que las mismas son mujeres resentidas con el género masculino.

De entrada, debemos de recordar que la dominatrix está sólo representando un papel, en el que pretende ser el ama del cliente. Como ya heos mencionado, se pretende humillar y causar daño, no hacerlo realmente. El cliente confía en este punto, por lo que pone su confianza en la trabajadora, y cuando se es lo suficientemente profesional, se corresponde a esa confianza. Al final, debemos de considerar que cualquier mujer que tenga algún conflicto emocional contra el sexo masculino fácilmente puede perder el control, y dañar a la persona a quien le da el servicio. Si realmente tienes algo en contra de los varones, y piensas que en este trabajo podrás cobrar venganza por cualquier situación – real o percibida – que te hayan hecho, es mejor que sepas que éste no es el lugar, y que posiblemente una terapia sea lo más adecuado para ti. Pero si eres lo suficientemente profesional para manejarlo de una manera sana, eres bienvenida al oficio.





¿Realmente debes de ser fatale?

15 11 2013

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La misma palabra Femme fatale, sugiere de inmediato a una mujer que abusa y maneja a los hombres, utilizando toda su experiencia y habilidades sexuales para convertirlo en un ser sumiso y dominado. Esto viene de los tiempos en los que los hombres eran siempre la figura dominante, y los únicos que tenían “derecho” a tener deseos sexuales. Por ello, partían de la idea que, si una fémina se comportaba sexualmente agresiva, debería de tener los mismos atributos dominantes que el varón.

A pesar de lo que el nombre indica, y la fama que trae aparejado el nombre, no es necesario que seas dominante con tu cliente, a menos que eso sea lo que él quiera. Tienes que mostrarte siempre segura, dueña de la situación, experimentada y propositiva, pero eso no significa que seas impositiva. En sí, sólo tienes que ser tú misma, pero también ser flexible a las necesidades del cliente. Recuerda que él está pagando para pasar un buen rato, no para ser objeto de abusos.





Los límites de la paciencia

24 07 2013

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Cuando se trabaja dentro de la rama de servicios, el tratar continuamente con todo tipo de personas es un verdadero reto a la paciencia, pues además de que con algunos clientes es muy difícil entendernos, una es también humana, y puede haber momentos en que no estemos de nuestro mejor humor. Por ello, debemos de estar preparadas para afrontar algunos problemas en donde nuestra paciencia será probada a su límite.

Primero que nada, habrá que tratar de pensar lo más fríamente posible, y analizar la situación. En una ocasión anterior, habíamos hablado entre la línea del buen servicio y la dignidad, así que si la causa de esta situación es un cliente prepotente y abusador, estás perfectamente justificada de salir de ahí y dejarlo sin dar explicaciones, siguiendo claro los lineamientos que habíamos mencionado. Pero si tu cliente es simplemente alguien torpe, con poca experiencia, o que realmente no está actuando de mala fe, se impone un poco hacer un esfuerzo, y poner la mejor sonrisa. Usualmente, estas personas no tienen mucha suerte con las mujeres por ello, y pueden ser muy agradecidos si les concedes margen de error. Ese puede ser uno de los clientes más fieles que tengas.

Si simplemente tuviste un mal día por otro motivos, y de plano no te sientes de humor, lo mejor es no trabajar en esos momentos, aunque también evita cancelar citas de último minuto. Recuerda que con un mal trato no sólo pierdes a ese cliente, sino que significa una pésima publicidad de boca en boca.

A veces no es fácil ser paciente, pero es una virtud que, si la cultivas, a la larga te traerá beneficios.





Caso Cadillac: Nadie se salva de la trata de personas

23 07 2013

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Un error que han cometido muchas sexoservidoras, y que puede llegar a ser fatal, es el pensar que la trata de personas es un fenómeno que sólo se da en bajos niveles. Sin embargo, el caso del Cadillac dejó al descubierto un hecho innegable: Nadie está a salvo de este riesgo.

Muchas de las que eran literalmente secuestradas y mantenidas bajo amenazas y maltratos, no eran provincianas inocentes, sino chicas con cierta preparación y buen nivel, muchas de las cuales habían ya trabajado en otros locales, y que supuestamente conocían el medio. Sin embargo, eso no impidió que muchas de ellas acabaran reducidas literalmente al nivel de esclavas, y sometidas a todo tipo de abusos. El trato era tan brutal, que incluso muchas de las que tenían mayor seguridad en sí mismas, y una cierta actitud para defenderse, eran reducidas a criaturas sumisas, literalmente reducidas por medio del miedo y el maltrato.

La recomendación de siempre es el extremo cuidado, pues no importa que tanto conozcamos, siempre habrá alguien que sabrá más que nosotros, y si, eso nos puede pasar también a nosotras.





La prostitución ¿Es indignante?

7 02 2013

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Desde hace mucho tiempo, los detractores del sexoservicio sostienen que el oficio es, por definición, indignante, y atenta contra los derechos humanos de la mujer. Lo cierto es que, si bien hay una parte de razón en este argumento, no se debe a la profesión en sí, que es tan valiosa como cualquiera, sino a las circunstancias que ha tenido que darse en la sociedad.

Recordemos que, desde hace mucho tiempo atrás, este trabajo ha estado al margen de la sociedad, lo que lo ha empujado muchas veces tenía que realizarse en ambiente ilegales o que, cuando menos, estaban fuera de la protección que gozaban otros oficios. Por ese motivo, las trabajadoras que recurrían a ello eran víctimas de todo tipo de explotadores, criminales y abusadores, que cometían todo tipo de iniquidades, a sabiendas de que ellas no se atreverían a denunciar. Por otro lado, la mujer estaba considerada como inferior al varón y sin el mismo goce de derechos, por lo que era casi darle manga ancha a toda la sociedad de sacarles todo el provecho posible sin ninguna traba.

Sin embargo, si la misma se diera en un ambiente legal, en donde las mujeres pudieran disfrutar de la misma protección, derechos y prerrogativas que cualquier otra. El acto sexual como tal, no es de ningún modo indignante, por lo que el practicarlo no compromete en nada el valor de la mujer. Es sólo cuando se realiza en contra de los principios o deseos de ella, o en circunstancias en donde sea cosificada o sometida a tratos inhumanos, es entonces cuando cae dentro de esa categoría. En nosotras está cambiar esa circunstancia, comenzando desde nuestra propia valoración, para después cambiar la visión que tiene la sociedad. Suena algo difícil, pero si comenzamos desde ahora, es muy probable que en el futuro logremos ver los frutos de este esfuerzo, que redundará en beneficio de todos, no sólo de las prostitutas.





Racismo contra gusto

13 08 2012

Uno de los aspectos en el que más se basa el sexoservicio, es el cumplimiento de fantasías, lo cual puede llevar consigo algunas cuestiones incluso de tipo ético. Como ya hemos visto anteriormente, en algunos casos los clientes buscan algo exótico, y la raza puede ser lo que algunos de ellos buscan. Eso es perfectamente normal, e incluso puede ser un nicho de mercado que puedes explotar si perteneces a cierta etnia. El problema viene cuando algunos clientes – que no es frecuente, pero llega a pasar – se tomen el asunto muy en serio, y remarquen de forma especial el hecho. Claro está, todo ésto tiene grados: No es lo mismo que un cliente te diga Muévete negrita, a que pase toda la sesión haciendo comentarios denigrantes, y dejando en claro su “superioridad”, puede llegar a ser terriblemente molesto. Ahí eres tú la que tiene que establecer el límite: en cierta forma, es una categoría de sexo violento, y si el cliente te lo especifica como parte de su solicitud, puedes hacer acopio de paciencia y dejarlo pasar. Pero si es una postura racista de inicio, estás en todo el derecho para negarte a dar el servicio y retirarte. Sólo que en este caso, ten mucho cuidado, pues un racista parte del supuesto de que tú eres inferior, y que por tanto no tienes derecho a negarte. Lo mejor es, si sientes que las cosas pueden ponerse delicadas, dejar de lado la cortesía y salir lo más pronto que puedas. Por más mal que te hayan hablado de los machistas, debes de saber que un racista puede ser mucho peor.





Explotación laboral

26 08 2011

Otro de los riesgos a los que está sujeta la sexoservidora, debido a la no reglamentación de su trabajo, es a la explotación laboral. De hecho, muchos autores la equiparan con la trata de personas, aunque en realidad la gran mayoría de las veces no es lo mismo. Sin embargo, en algunas circunstancias la línea que separa a ambos es muy tenue. Por otro lado, el que la explotación laboral no sea tan grave como la trata de personas, no implica que no sea ilegal y reprobable.

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