Contracturas

26 04 2013

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Las contracturas son otro de los padecimientos más usuales en la práctica sexual, y pueden llegar a ser muy graves dependiendo del nivel que presenten. Usualmente, se presentan cuando un músculo es sujeto a un esfuerzo muy grande, o se le flexiona a un nivel para el que no está preparado. En el sexo, es más usual que la mujer presente el segundo, aunque se pueden dar varios casos de la primera situación.

En su forma más leve, se perciben como un dolor intenso y punzante, que se hace más fuerte al mover el músculo. En casi todas las ocasiones, el dolor puede ceder con un leve masaje y estiramientos de la zona afectada pueden ir disminuyendo, aunque la aplicación de ligero calor local ayuda mucho.

Cuando el dolor se hace mucho más intenso al intentar mover el miembro, al grado de imposibilitar cualquier intento, es posible que se trate de un desgarre, y que requiera atención médica. En ese caso, trata de mantener el músculo lo más inmóvil que puedas, y acude con un profesional de inmediato.

Para evitar las contracturas, es conveniente que te ejercites todo lo que puedas en cuanto a flexibilidad, y si en algún momento tienes una duda en cuanto a alguna postura o movimiento, lo mejor es que no lo intentes. Es mejor decirle que no a un cliente que tener que detener el servicio a la mitad para tener que ir a urgencias.





Contracturas

25 02 2013

LegPain
Una contractura es una contracción repetida y dolorosa de alguno de los músculos, debido a un esfuerzo exagerado o inusual. en el sexoservicio, es una dolencia bastante común, en especial cuando tratamos alguna postura que va más allá de lo nuestra flexibilidad nos permite. Usualmente, se percibe como una punzada leve y repetida, pero que no es dolorosa al principio, pero que rápidamente aumenta de intensidad, hasta volverse muy agudo.

Lo mejor que puedes hacer en ese momento es detener el acto, y tratar de mantener el músculo relajado. Si sientes que el dolor cede, trata de moverlo poco a poco, hasta que se vaya recuperando por sí mismo. La aplicación de calor puede ayudar un poco a disminuir la molestia. así como un masaje ligero. Este último no debe de ser demasiado vigoroso, pues puedes empeorar las cosas.

Si notas que el dolor no cede, o que aumenta con el movimiento, es posible que se trate de un desgarre, por lo que lo mejor que puedes hacer es detener la sesión – y sí, eso implica devolverle el dinero al cliente – y acudir al médico. Afortunadamente, un desgarre es fácil de explicar a tu familia y amigos, pero requiere de cuidados extremos. Lo mejor que podemos hacer es, si vemos que en determinada postura nos resulta molesto o difícil mover un cierto miembro, cambiarla lo más pronto posible. De esa forma, evitamos la lesión antes de que se presente, y le ahorramos al cliente la molestia de ver su sesión interrumpida, y a nosotras el dolor de varias semanas.