Evitando la dependencia

15 01 2014

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Cuando tomas el perfil de samaritana, usualmente te encuentras con gente cuya vida tiene multitud de problemas, aunque la gran mayoría de ellos sólo están pasando por un bache, y buscan a alguien que los pueda escuchar. Pero por otro lado, existen algunos que tienen severos problemas de auto-estima, y que lo único que buscan es atraer la lástima. Para una persona de este tipo, tu presencia será una bendición, pero por otro lado, si bien en los primeros momentos pueden ser una mina de oro, pues estará buscándote con frecuencia, al final puede ser más la molestia que lo que vale.

Si te contrata con frecuencia, si bien resulta algo monótono, puede ser una buena entrada de dinero, y vale la pena la paciencia. Pero si comienza a llamarte para contarte sus problemas, o te busca para que acudas a citas en horas inverosímiles, o te presiona para que lo atiendas, lo mejor es ponerle un alto de manera definitiva. Recuérdale que ésto es tu trabajo, y que a menos que se ajuste a las reglas, no le permitirás que te llame de nuevo. Es posible que llegue a hablar de suicidio, o que lo insinúe, pero recuerda que quien lo dice, es porque no está dispuesto a hacerlo. Está tratando de manipularte, y lo mejor es que no caigas.

Recuerda que, en todo tipo de servicio, tu dignidad, seguridad y tranquilidad deben de también considerarse, y aunque parezca exagerado, en casos como éste tu salud mental está en juego.





Proxenetas

29 04 2011

Uno de los aspectos que peor fama le han dado al sexoservicio, y con justa razón, son los proxenetas, llamados más usualmente chulos o padrotes. Se trata de personas que se valen de una o varias prostitutas para ganarse la vida, explotándolas y abusando de su trabajo. Se trata de personas que se valen de la cohersión física, psicológica o social para mantener a las mujeres sujetas a su dominio.

Obviamente, el abuso, y la consecuente conducta criminal, está del lado del proxeneta, no de la sexoservidora. Mucho del problema radica en que, al no ser una actividad legal, muchas mujeres requieren buscar apoyo en zonas ilegales, donde son presas fáciles de este tipo de individuos. La recomendación es clara: Nunca recurras a ellos, y si tienes la desgracia de trabajar para alguno de ellos, aléjate lo más pronto que puedas.

Un detalle aquí estará en no confundir la ayuda profesional con el proxenetismo: alguien que te ayude a llevar tus finanzas del sexo servicio, y te cobre por ello, es un servidor, no un proxeneta. El secreto para reconocerlos, es simple, si él – o ella – te manipula o presiona para que sigas trabajando con él o ella, es un proxeneta.

Lo mejor es siempre el trabajo independiente, pues de esa forma, a la única a la que rindes cuentas es a ti.